Dentro de las características notables en el
género, se destaca el desarrollo de tramas complejas a lo largo de un cierto
número de episodios. Gran parte del anime está estructurado en series de
televisión con números de episodios definidos en los cuales se trata una trama
específica que puede implicar el trabajo de conceptos complejos. En la década de 1970, el anime empieza a tomar un rumbo diferente
dentro del mundo de la animación. Mientras que las producciones
occidentales se caracterizaban por estar dirigidas hacia un público infantil, el
anime trataba temas más complejos como el existencialismo y a veces utilizaba un lenguaje más
maduro, algunas escenas de violencia y sexuales. Varias veces los objetivos
demográficos a menudo afectan a los contextos ideológicos de la obra: por
ejemplo en el shōnen, en las series de acción, se toman momentos que pasan en la adolescencia como la amistad, el compañerismo, las peleas, las aventuras,
el sacrificio por el amor. En el seinen que también es para un público adulto se toman
temas más maduros como políticos, sexuales, o científicos (que, a excepción del kodomo, también pueden ser parte de otros géneros
demográficos, solo que se ven con más profundidad en éste). También se tiene
que tomar en cuenta, que cuando una serie de manga tiene mucho éxito, es común adaptarlo al anime.
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